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Deporte, viajes y convivencia cultural: la perspectiva de un atleta de alto rendimiento
Muchas personas pensarían que el deporte solo te brindará beneficios en tu vida, como la salud, el tener un pasatiempo fuera de tu rutina diaria, el tener un sentido de competencia, incluso abrirte…
Muchas personas pensarían que el deporte solo te brindará beneficios en tu vida, como la salud, el tener un pasatiempo fuera de tu rutina diaria, el tener un sentido de competencia, incluso abrirte las puertas para conseguir una beca en tu universidad soñada, sin embargo, considero que constantemente olvidamos que el deporte te puede enseñar más allá de lo que conocemos a nuestro alrededor, más allá de aquello que, en ocasiones, no podemos imaginar.
Quien diría que el deporte te puede llevar tan lejos, no solo en kilómetros, sino en la forma en que empezamos a entender al mundo y a comprender en ciertas ocasiones lo afortunados que somos; siendo un deportista de alto rendimiento se me ha dado la oportunidad de viajar por todo México y por el mundo teniendo la fortuna de convivir con equipos y personas de alta calidad, que tienen una cultura totalmente diferente a la mía. Mi trayectoria de viajes por el mundo comenzó a los 14 años, desde entonces tuve competencias en Colombia, Portugal y un mundial de cantería U-17 en Bulgaría y cada uno de esos lugares me ha enseñado la importancia de salir y conocer las diferentes culturas en este mundo.
Colombia fue la primera vez que salí de México para poder jugar el deporte que más amo y no tenía idea de cómo era el voleibol, las personas o la comida fuera de México, hasta que llegó el momento de estar cara a cara con jugadores de alto nivel y darme cuenta de lo apasionante que es este deporte fuera de nuestro país, y me dio gusto saber que el estereotipo que se tiene de las personas en Colombia es totalmente falso, tuve la oportunidad de conocer a personas sumamente amables y generosas conmigo y con mi equipo, lo que me permitió comprender el valor de experimentar la cultura y no dejarse llevar por estereotipos.
Por otro lado, en Portugal lo que más me sorprendió es la calidad de vida que se tiene y el respeto que se vive en ese país, fuí a un torneo internacional donde pude convivir con personas de distintos países, como España, Países Bajos, Portugal, USA, entre otros, y a pesar de ser más de dos mil personas en ese torneo, nunca tuvimos el miedo de estar en la calle de noche, de estar solos, simplemente las personas eran demasiado gentiles y empáticos con nosotros, y claro que eso te deja pensando en cómo es la vida dentro de nuestro contexto en México.
Finalmente, tuve el privilegio de viajar a Bulgaria a un mundial de voleibol, donde conviví con jugadores de Brasil, China, Italia, España, Chile, etc., donde me di cuenta de cómo por todo el mundo hay personas con los mismos sueños que yo pero, con diferentes perspectivas y oportunidades, y eso simplemente me hizo reflexionar sobre las áreas de oportunidad que puedo mejorar para cumplir mis sueños.
Al final, cada viaje me enseñó que todos vivimos en contextos diferentes y con culturas distintas, que al final del día aprendemos más de una comida extraña, un entrenamiento diferente, una plática inusual o simplemente caminar por un lugar totalmente nuevo. Ser deportista no solo me ha abierto las puertas a una mejor educación y salud, sino que además me ha permitido entender que el mundo va más allá de mi ciudad, mi equipo o mis costumbres y saber que siempre hay una perspectiva diferente a la nuestra. Cada país, cada persona, cada comida diferente me ha hecho no solo un mejor deportista, sino un ser humano más abierto y consciente, porque al final del día la multiculturalidad no se encuentra en los museos o libros, sino de la convivencia diaria.
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Business Leaders · Edición 8
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