- Business Leaders
- Edición 8
- Periódicos de San Luis Potosí
Economía circular: la puerta para las empresas en 2030
En un mercado presionado por costos volátiles y consumidores más exigentes, la economía circular deja de ser un ideal y se vuelve una estrategia…
En un mercado presionado por costos volátiles y consumidores más exigentes, la economía circular deja de ser un ideal y se vuelve una estrategia pragmática.
Reduce riesgos, da certidumbre a las cadenas y abre nuevas fuentes de ingreso; al mismo tiempo, fortalece la reputación de marca y el acceso a capital.
La economía circular es un sistema donde los materiales se mantienen en uso el mayor tiempo posible mediante mantenimiento, reutilización, reparación, reacondicionamiento y reciclaje. Con diseño desde el origen para evitar residuos y regenerar recursos, al trasladar valor de vender más a usar mejor, las empresas liberan caja, disminuyen su exposición a materias primas volátiles y elevan la lealtad de los clientes. Además, aborda un ángulo clave del clima, porque cerca del 45% de las emisiones globales dependen de cómo producimos y usamos materiales, productos, alimentos y suelo, justamente donde la circularidad tiene mayor impacto (Ellen MacArthur Foundation, 2023). La circularidad se acelera cuando se combinan saberes; en América Latina, prácticas indígenas de aprovechamiento integral y reparación artesanal inspiran modelos de remanufactura local que mantienen el valor en la comunidad y crean empleo. En Europa, décadas de diseño modular y nuevas reglas de derecho a reparar han impulsado estándares de desmontaje y plataformas de refacciones que simplifican la actualización de productos y alargan su vida.
Los datos respaldan el movimiento y evidencian beneficios tangibles. La ONU estima que un escenario de economía circular plena podría transformar la gestión de residuos en una ganancia neta anual de 108.5 mil millones de dólares para el año 2050, en contraste con los costos crecientes del modelo actual, lo que representa un incentivo directo para priorizar la prevención, reparación y reciclaje (UNEP, 2024). Al mismo tiempo, el mercado responde: a pesar de la presión inflacionaria, los consumidores están dispuestos a pagar un 9.7% más, en promedio, por productos fabricados de manera sostenible, lo que indica que la propuesta de valor circular atrae tanto preferencia como precio (PwC, 2024). En Europa, más de 4 millones de personas ya están empleadas en sectores circulares como reparación, reciclaje, alquiler y reacondicionamiento, y la tasa de uso circular de materiales se sitúa cerca del 11.8%, lo que muestra un claro potencial de crecimiento mediante nuevas soluciones y modelos de negocio (EEA, 2024).
El reto más citado es la estandarización de materiales y la logística inversa. Si se diseñan desde una sola realidad, suelen ser costosas y lentas. Equipos multiculturales reducen esa fricción porque integran contextos de suministro, hábitos de reparación y normas locales desde el inicio. Con ello, definen familias de piezas compatibles, acuerdos con talleres regionales y catálogos de refacciones en varios idiomas. Además, adaptan modelos de devolución a costumbres de compra y postventa específicas, lo que reduce tiempos de ciclo y eleva tasas de recuperación.
De cara a 2030, la ruta es concreta y alcanzable: mapear flujos de materiales y elegir un producto ancla para pilotos de reparación y remanufactura, ajustar especificaciones para desmontaje fácil y compras con contenido reciclado verificable, lanzar programas de devolución adaptados a la cultura local y medir ahorro de materia, emisiones evitadas y valor de reventa. Al hacerlo con equipos diversos que integren ingeniería, operaciones y aprendizaje del usuario, la economía circular se consolida como ventaja competitiva.
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Business Leaders · Edición 8
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